{"id":220,"date":"2009-05-02T21:40:04","date_gmt":"2009-05-02T19:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.memoriadelesilles.org\/?p=220"},"modified":"2009-05-02T21:40:04","modified_gmt":"2009-05-02T19:40:04","slug":"el-dolor-de-la-guerra-no-se-olvida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/2009\/05\/02\/el-dolor-de-la-guerra-no-se-olvida\/","title":{"rendered":"\u00b4El dolor de la guerra no se olvida\u00b4."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><a href=\"http:\/\/www.memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/2009-04-30.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/2009-04-30.jpg\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><a href=\"http:\/\/www.memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/2009-04-30.jpg\"><\/a><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: 'HelveticaNeueLT Std'; font-size: 11px\">(Maria \u00c1ngeles Recio atiende a Coloma Martorell y a su hija Maria en el centro de entidades del Consell.\u00a0Foto: S. Llompart)<\/span><\/p>\n<p><!--StartFragment-->  <!--StartFragment--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify\"><span lang=\"EN-US\" style=\"font-size: 9pt; font-family: 'HelveticaNeueLT Std'\">Setenta a\u00f1os despu\u00e9s, Coloma Martorell a\u00fan mantiene viva la imagen de los falangistas que se llevaron a su padre.\u00a0Los a\u00f1os pasan pero el duelo y el trauma permanecen en el interior de las v\u00edctimas de los represaliados republicanos. La vida sigue pero el sufrimiento no se olvida. Coloma Martorell ten\u00eda cuatro a\u00f1os cuando los falangistas irrumpieron en su casa y se llevaron a su padre, Lloren\u00e7. Era un 24 de octubre de 1936. Unos d\u00edas despu\u00e9s, los falangistas entraron de nuevo en su casa. &#8220;Pistola en mano&#8221;, recuerda Coloma, exigieron el caj\u00f3n de los contratos de la tienda de muebles de su padre, ya que en aquel entonces ya dejaba pagar a plazos, y tambi\u00e9n se llevaron 100 duros que &#8220;en aquella \u00e9poca era mucho dinero&#8221;. &#8220;Mi abuelo y yo empezamos a temblar. Me impact\u00f3 mucho vivir aquella escena. Hoy en d\u00eda, 73 a\u00f1os despu\u00e9s, a\u00fan le viene a la mente dicha imagen.\u2028En febrero del a\u00f1o siguiente recibieron una llamada: era el sacerdote de la prisi\u00f3n Can Mir, para decirles que hab\u00edan puesto en libertad a su padre, pero nunca regres\u00f3 a casa. Sus hermanas lo buscaron pero no se supo nada m\u00e1s de \u00e9l. Coloma asegura que sus abuelos paternos y sus t\u00edas se murieron pensando que Lloren\u00e7 segu\u00eda vivo. La psic\u00f3loga de la Asociaci\u00f3n para la Memoria Hist\u00f3rica de Mallorca, <strong>Maria \u00c1ngeles Recio<\/strong>, explica que \u201cponerlos en libertad\u201d era sin\u00f3nimo de fusilarlos. Todos los indicios apuntan que el cuerpo de Lloren\u00e7 est\u00e1 en la fosa del cementerio de Porreres. La familia ha buscado en el de Palma, pero ni rastro de Lloren\u00e7. Hace unos a\u00f1os Coloma visit\u00f3 el cementerio de Porreres. El jardinero le indic\u00f3 d\u00f3nde se encontraban las fosas. &#8220;Sent\u00ed tal impresi\u00f3n que me puse a llorar porque pens\u00e9 que mi padre estaba all\u00ed&#8221;, relata. El jardinero le dijo que lo ten\u00eda que olvidar pero Coloma asegura que el dolor de la guerra no se olvida. \u2028Otro de los recuerdos que a\u00fan permanece en la cabeza de Coloma fue la visita a la c\u00e1rcel de Can Mir. Ten\u00eda cuatro a\u00f1os y se col\u00f3 bajo el capote de un soldado. Su padre pelaba patatas en la cocina de la prisi\u00f3n. Lo dej\u00f3 todo para abrazar a su hija.\u2028Esta imagen, junto al fascista que irrumpi\u00f3 en su casa con una pistola, 73 a\u00f1os despu\u00e9s a\u00fan no ha logrado sacarla de su cabeza. La psic\u00f3loga asegura que se trata de estr\u00e9s post traum\u00e1tico.\u2028Coloma se sigue poniendo nerviosa y rompe a llorar cuando recuerda todos estos hechos. En casa hablaban de su padre pero en p\u00fablico nunca. &#8220;No pod\u00edas decir nada&#8221;, recuerda. De hecho, hace tres a\u00f1os escuch\u00f3 por primera vez en 70 a\u00f1os pronunciar el nombre de Lloren\u00e7 Martorell en p\u00fablico, fue en un acto en Porreres. &#8220;Me impresion\u00f3 mucho o\u00edrlo, nunca olvidar\u00e9 este momento&#8221;.\u2028A pesar de que a los dos a\u00f1os perdi\u00f3 a su madre por enfermedad y a los cuatro los falangistas le arrebataron a su padre, Coloma ha intentado no contagiar sus sentimientos a sus dos hijas. &#8220;De peque\u00f1a nunca me falt\u00f3 nada, pero en casa siempre vi llorar mucho&#8221;. Para evitar que sus hijas vivieran el mismo trauma, se ha hecho la valiente. &#8220;He sido muy fuerte pero siempre han sabido la verdad y les he contado la historia de mi padre&#8221;, explica. La psic\u00f3loga de la asociaci\u00f3n resalta que actu\u00f3 de la manera correcta.\u2028Recio explic\u00f3 que las familias como la de Coloma no vivieron el duelo, que es necesario para superar una p\u00e9rdida. Asegura que el duelo terminar\u00e1 cuando las v\u00edctimas del franquismo y sus familiares conozcan todos los detalles. &#8220;Quedar\u00e1n tranquilos&#8221;, dice. &#8220;Si se esconde la verdad, el trauma nunca se supera&#8221;. Maria Mulet, hija de Coloma, asegura que es muy importante recuperar el cuerpo de un ser querido. &#8220;Necesito saber d\u00f3nde est\u00e1 enterrado mi padre por si un d\u00eda le quiero traer un ramo de flores&#8221;, a\u00f1ade Coloma.\u2028Una de las consecuencias que pueden padecer las personas que perdieron sus padres en el conflicto es la falta de autoestima. &#8220;Sufren mucho porque la tragedia les marc\u00f3 su personalidad&#8221;, sentencia Maria \u00c1ngeles. Asegura que comprender lo que pas\u00f3 es el camino que se debe seguir para curar las heridas psicol\u00f3gicas.<\/span><!--StartFragment--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 9pt\">(Rosa Ferriol, <em>Diario de Mallorca<\/em>, 1er maig 2009)<span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-size: 16px\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Maria \u00c1ngeles Recio atiende a Coloma Martorell y a su hija Maria en el centro de entidades del Consell.\u00a0Foto: S. &hellip; <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/2009\/05\/02\/el-dolor-de-la-guerra-no-se-olvida\/\">M\u00e9s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,1],"tags":[],"class_list":["post-220","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticies","category-uncategorized",""],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/220","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=220"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/220\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriadelesilles.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}